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El
Bicentenario de la Nación
es un motivo de celebración
pero si por el hecho de solo celebrar,decimos
que todo esta bien seriamos unos
ingenuos y si solo criticáramos
seriamos unos nihilistas. Asi que
no es tarea facil seguir estas premisas
en unas pocas lineas.
Les
aseguro que si estaríamos
viviendo el Centenario estaríamos
mucho mas eufóricos, mas
festivos, y tendríamos muchos
más motivos para celebrar
que hoy.
Allá en el Centenario de
1910 el País hizo un balance
y corrigió las asignaturas
pendientes. Tal vez, por eso en
1911 se sancionó la ley del
voto universal, secreto y obligatorio.
Pero hoy? Si hacemos un balance,
las asignaturas pendientes serían
muchas más, y tal vez, ni
siquiera estemos en condiciones
de plantearlas.
En
1810 Argentina representaba el 2%
de la economía de América
Latina. 100 anos despues, es decir
en 1910 , representaba el 50% y
ahora ha retrocedido al 8 %, contrariamente
a Brasil que de tener la mitad del
PBI argentino en 1910 hoy es cuatro
veces más grande que el de
nuestro País., o México,
cuyo PBI que hoy es tres veces más
grande que el nuestro .
Otro
dato interesante :en 1910 Argentina
era la octava Nación del
Mundo por producción económica,
es decir por producto bruto, hoy
estamos cerca del puesto 50.
Es evidente que para realizar los
cambios necesarios, se necesita
una vision mas lejana que las proximas
elecciones.El actual gobierno expresa
una vocación de cambio en
lo que llaman un "modelo exitoso",
pero creo que por los resultados
que se han obtenido, estos cambios
son para peor.
Sin
embargo, debemos rescatar como muy
positivo haber superado las interrupciones
militares durante este último
siglo, haber sancionado los crímenes
de lesa humanidad y recuperar el
valor de los derechos humanos.
También
es positivo, con el advenimiento
de la democracia haber recuperado
las Instituciones, aunque una vez
recuperadas a favor del sistema,
desde la misma democracia nos empeñemos
en deteriorarlas al punto de alcanzar
un alto desprestigio como el que
se vive hoy.
Si
no, como explicamos la existencia
del un Concejo de la magistratura
como Tribunal de Inquisición
sobre los jueces . Como explicamos
la falta de Independencia de la
Justicia, la falta de autonomía
de las Provincias.?
Vivir
en el desorden no es vivir en democracia.
Los cortes de ruta, los piquetes,
los obstáculos a los derechos
de tercero, los atropellos a las
leyes, la idea de que más
vivo es aquel que vulnera las normas,
son una constante que no debieran
acostumbrarnos a vivir en ese escenario.
No podemos celebrar los gestos de
maltrato con países hermanos
y otros muchos de la comunidad internacional.
No podemos celebrar el incumplimiento
de normas comerciales. No podemos
celebrar el enfrentamiento con el
sector productivo. No podemos celebrar
la pelea con la Iglesia Católica.
La desigualdad en el trato a las
Provincias. La falta de seguridad
para las inversiones mientras se
da seguridad a los miembros del
capitalismo de amigos. Las cifras
falsas del Indec. El aumento de
la pobreza y de la indigencia. Tampoco
podemos celebrar que la brecha entre
ricos y pobres sea cada vez mayor.
Y ni hablar de la corrupción.
Así como dijimos los argentinos
nunca más a la violación
de los derechos humanos, también
debemos llegar un día a decir
nunca más a la corrupción.
Usemos esta celebración para
reflexionar sobre nuestra actitud
ante estos acontecimientos. Tal
vez, si nos proponemos como Nación
recuperar el orden, el diálogo,
el consenso, podamos superarnos
y afrontar los temas pendientes
como desafíos inmediatos.
Temas como la búsqueda de
un federalismo real, alcanzar un
equilibrio en el país, darle
las mismas oportunidades a los habitantes
del norte como a los del sur, como
a los de las zonas más desarrolladas
o establecer verdaderas políticas
de Estado deberían ser nuestros
próximos objetivos como País.
La Patria debe estar por encima
de nuestras mezquindades, por encima
de lo que llamamos modelo,
por encima de cualquier apetencia
electoral, por encima de nuestros
egoísmos y nuestras vanidades.
A los norteños , a los Argentinos,
y a los americanos, Martín
Miguel de Güemes nos enseñó
, que se puede luchar contra la
adversidad, que la defensa de nuestro
pueblo no tiene límites,
y que los objetivos de grandeza
se cumplen porque existe la grandeza
de nuestra gente, de nuestros gauchos,
de nuestros campesinos, de nuestros
trabajadores, de nuestra sociedad.
A pesar de todo los Argentinos hemos
superado muchas dificultades, ahí
radica mi confianza. Sobre todo
en nuestra gente. Somos los dirigentes
los que tenemos que estar a la altura
de las circunstancias y trabajar
para dejar a las futuras generaciones
un país que resuelva los
problemas que hoy padecemos y de
esa manera cumplir con el sueno
de aquellos próceres que
diseñaron una Patria grande.
Juan Carlos Romero
Senador de la Nación.
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