Cuando en diciembre de 1995, Juan Carlos Romero asumió como Gobernador de la Provincia de Salta, se encontró con un triste panorama, ya que una profunda crisis política, social y económica aquejaba a la misma.

La Provincia exhibía, indicadores propios de la pobreza y la miseria, con los sistemas de salud y de educación colapsados debido a una gestión pública ineficiente y a la falta de un financiamiento adecuado.

Con un Gobierno paralizado y sin posibilidad de hacer efectivo los sueldos de los empleados públicos, las jubilaciones y pensiones, ni dar respuesta a los problemas sociales más prioritarios, la explicación de los funcionarios salientes giraba alrededor de la idea de que “Salta era una provincia inviable”.

Es así que Juan Carlos Romero priorizó en su agenda la cuestión social para impulsar el desarrollo humano (1) de los salteños. Se logró la restauración del sistema educativo y de salud, para lograr el acceso oportuno a los mismos con un criterio de equidad y justicia social para todos sus habitantes.

Se puso especial énfasis, en las familias, en los mayores y en los niños que se encontraban en riesgo social por la falta de trabajo y con un sistema de seguridad social de gran exclusión, existiendo un gran número de personas mayores y discapacitados sin jubilaciones y/ o pensiones.

Así mismo la decisión de fortalecer la obra pública con la finalidad de lograr la accesibilidad a la vivienda de los sectores más postergados de la sociedad, mejorar la infraestructura de salud, de educación y comunicacional fue eje central del gobierno de Juan Carlos Romero.

Esto trajo como consecuencia la generación de empleo,la activación de la economía y el mejoramiento de la calidad de vida de los salteños. Aspectos necesarios para avanzar hacia la cohesión social, entendida como la aspiración a la constitución de una comunidad, en un contexto de globalización y profundas transformaciones, como es el multiculturalismo, la sociedad de la información y la concreción de una democracia con inclusión social y mecanismos de participación ciudadana.

El Desarrollo Humano consiste en el proceso de ampliación de las capacidades de las personas. Esto implica reconocer que ellas son el fin de todo esfuerzo tendiente a mejorar las condiciones de vida de una sociedad. Las personas no pueden ser consideradas sólo como un medio para conseguir un objetivo externo, sea éste económico o político. PNUD, Índice de Desarrollo Humano 1999.

(1) El Desarrollo Humano consiste en el proceso de ampliación de las capacidades de las personas. Esto implica reconocer que ellas son el fin de todo esfuerzo tendiente a mejorar las condiciones de vida de una sociedad. Las personas no pueden ser consideradas sólo como un medio para conseguir un objetivo externo, sea éste económico o político. PNUD, Índice de Desarrollo Humano 1999.