Los salteños merecemos un futuro mejor, es la obligación irrenunciable que como padres debemos de asumir. Nuestros jóvenes tienen la sensibilidad, el orgullo y la pasión que permitira que Salta vuelva a ser grande.

Reconozco a los jóvenes como motores del proyecto de transformación de la Provincia. Ellos poseen el talento y la capacidad que necesitamos poner en marcha.

Los jóvenes tomarán como bandera nuestro proyecto porque los convertirá en protagonistas de su propio destino.

He dado cabida a los jóvenes en la tarea de la administración de mi gobierno.

Los jóvenes funcionarios no son solamente eficientes, estan impregnados de la mística y de la decisión para terminar con la burocracia, con la ineficiencia, con la desesperanza y con la corrupción que el Estado tradicional había instalado en la administración de los gobiernos.

Creí en los jovenes tanto como en mi proyecto.
No puede ningún gobierno de la región transformar sus estructruas, su incapacidad de creación en nuevas alternativas para mitigar los dramas sociales que nos azotan sin la participación de los jóvenes.

Debemos aprender de los errores del pasado, entender de una vez y para siempre que la juventud es el motor de la ilusión, el fuego de la creación y espíritu insobornable de la solidaridad.

Debemos dejar de usarla, tenemos que comenzar a participarla.

Los argentinos no supimos conducir la inagotable gestión de los jóvenes, o la radicalizamos o las enmudecimos.