Hoy podemos decir que gracias al apoyo que recibimos de la mayoría de los salteños, hemos logrado convertir al Estado de nuestra Provincia en uno más moderno, más eficiente, basado en la capacitación.

Hoy se requieren Estados eficientes que puedan brindar la mejor salud, una educación de calidad y más seguridad para sus ciudadanos. Es un error discutir en terminos presupuestarios como si la mayor o menor inversión garantizara la calidad del sistema.

En un sistema deficiente la mayor inversión solo produce mayor deficiencia, mientras que en un sistema eficiente una correcta inversión garantiza resultados optimos.

Durante mi gobierno, el Estado de Salta dejó de ser el origen y eje de los conflictos, para ser parte de las soluciones. Promocionando el bienestar de todos los salteños, dejó de ser un problema para exhibir una creciente fortaleza.

Nuestras políticas públicas persiguieron un afán de transformación y así, hemos revertido viejas prácticas y antiguos vicios. Durante mi primer gobierno se inició la Reforma del Estado. Lo hemos ordenado, para luego hacerlo un Estado más eficiente.

El trabajo mancomunado de los partidos politicos con representación parlamentaria ha permitido la sanción de una nueva Constitución Provincial moderna y ajustada a las demandas de un mundo de complejidad creciente. Esa misma labor legislativa ha logrado leyes fundamentales para el proceso de transformación profunda de la Provincia. Todos los salteños acompañaron este proceso.