Cuando
iniciamos nuestra primera administración
(1995-1999), establecimos un ambicioso plan que
transformó a la Provincia de Salta en el
primer estado argentino con capacidad autónoma
para ejecutar múltiples desarrollos aeronáuticos.
En
1995 la Provincia de Salta exhibía con
orgullo la trayectoria aeronáutica interpretada
por su Dirección General de Aviación
Civil (DGAC), el organismo más antiguo
del país en su tipo, creada en 1956.
Pero
políticas ineficientes e inconstantes dejaron
a este organismo virtualmente paralizado. Sus
aeronaves estaban tecnológicamente superadas;
no reunían las condiciones mínimas
para adaptarse a los modernos estándares
de seguridad aérea.
En
1995 los recursos humanos de la DGAC habían
perdido sus antiguos niveles de capacitación;
hacía más de una década que
sus pilotos y técnicos no concurrían
a entrenamientos periódicos, lo que no
sólo degradaba los niveles de seguridad
de las operaciones aéreas, sino que también
tenía consecuencias económicas negativas
para el estado salteño, como el incremento
en el valor de los seguros aeronáuticos,
cuyos costos anuales llegaron a representar un
20% del valor de sus aeronaves.
Muchos
años de desinversión dejaron al
Aeropuerto Internacional de Salta con un importante
deterioro edilicio y operativo que no estaba acorde
a los requerimientos operativos de la Organización
de la Aviación Civil Internacional (OACI).
La
conectividad aérea regular de pasajeros,
vital para el desarrollo turístico de nuestra
región, había decaído a 7
frecuencias semanales vinculantes únicamente
con la ciudad de Buenos Aires.
Ante este panorama, cuando iniciamos nuestra primera
administración (1995-1999), establecimos
un ambicioso plan que transformó a la Provincia
de Salta en el primer estado argentino con capacidad
autónoma para ejecutar múltiples
desarrollos aeronáuticos.
Organizamos
institucionalmente un sistema integrado aeronáutico
con capacidad tecnológica que nos ha permitido
ejecutar evacuaciones y traslados aeromédicos
de alta complejidad; vuelos de asistencia humanitaria
y de ataque al fuego; trabajos de aplicación
aérea; vuelos turísticos y de carga
general; mantenimientos técnicos para las
aeronaves propias y de terceros; brindar capacitación
aeronáutica con títulos de grado
para áreas técnicas y administrativas;
proyectar y construir infraestructura aeroportuaria
y pistas de aterrizajes; implementar políticas
de promoción y desarrollo para líneas
aéreas regionales regulares y no regulares;
brindar protección aérea a la comunidad,
contribuyendo con el sistema de emergencias 911.
Comenzamos
nuestra tarea de transformación diseñando
un sistema integral de traslados aeromédicos
que garantizara, para todos los salteños,
una rápida conexión aérea
hacia centros médicos de alta complejidad
ubicados, tanto en el país como en el exterior.
Siempre
consideré que, en materia de salud pública,
los ciudadanos de las provincias debían
tener las mismas posibilidades de acceso a estudios
y tratamientos médicos de última
generación, que los ciudadanos del país
central. |