Ha pasado un año electoral, en el que tal vez , por esa razón, no se ha querido desde el gobierno nacional brindar ninguna mala noticia a la población. Solo unos días después de consumada la victoria electoral, empezaron a brindarse algunos anuncios de recortes en el insostenible gasto de subsidios del estado nacional. Sumado a esto, en la reciente discusión legislativa del presupuesto 2012, quedo claro que el gasto público creció un 150% en los últimos tres años, que el llamado superávit no es tal, y que la economía argentina brinda desde hace tiempo señales de ahogo.
Por ese panorama creo que lo más importante en el año que comienza será la reacción del Poder Ejecutivo, para que el alza de las tarifas no perjudique a quienes no pueden afrontar el recorte de los subsidios y el manejo de la inflación, problema económico del cual nadie se libera, y el desafío que plantea es como frenarla para que no termine de licuar el ingreso del trabajador argentino.
Desde el Senado de la Nación, brindamos al Poder Ejecutivo todas las herramientas que solicitó, por lo cual no puede el Gobierno Nacional tener ninguna excusa para afrontar este difícil proceso con la autoridad que el pueblo le concedió y las leyes que el Congreso le otorgó.
En lo personal, creo que este modelo está agotado, y así como en otros modelos recientes, pareciese que en Argentina esperamos que la situación nos desborde para cambiar. Ruego que quienes tienen la responsabilidad de conducirnos, lo hagan atendiendo esas señales de auxilio que la economía ha brindado en los últimos tiempos.
El año 2011 terminó con una inflación estimada en el 24%, una fuga de divisas de 22 mil millones, mas del doble que la del 2010, hay una desaceleración marcada en las ventas minoristas, las acciones perdieron un 60%, la bolsa argentina fue la cuarta peor del mundo, y el reclamo salarial de estatales y privados no será menor al 20%. Con ese panorama esta claro que la economía es lo urgente a atender y que vivimos los últimos días de este llamado modelo.