Concebir la argentina como un auténtico proyecto nacional y federal ha sido posiblemente el mayor aporte intelectual de los hombres y mujeres que pensaron y constituyeron nuestro país en los siglos diecinueve y veinte de nuestra historia.

La idea constitutiva sigue siendo hoy una expresión incierta, sencillamente porque aun los argentinos no hemos definido con convicción y seriedad que país queremos vivir.

El orden constitucional, la división de poderes, el sistema institucional y el apego irrestricto a la ley siguen siendo materias pendientes en gran parte de la sociedad argentina.

Procurar un país integrado en lo político y en lo social, que se exprese con tolerancia, con equidad y con auténtica vocación de unidad debería ser el objetivo inmediato.

Un proyecto de país superador debe contener inexorablemente, previsibilidad, razonabilidad y la madurez suficiente para que el enfrentamiento entre argentinos, nunca más sea invocado por causa alguna que no sea la defensa de la Patria.